La digitalización, la ciberseguridad y la regeneración urbana definirán el futuro del sector inmobiliario en 2026

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La creciente presión sobre el suelo urbano, el avance sostenido de la digitalización y una demanda cada vez mayor por espacios más seguros y saludables están obligando al sector inmobiliario a replantear su modelo de negocio en toda América Latina.

La industria atraviesa una etapa de transformación profunda, impulsada por un entorno de mayor sofisticación tecnológica, cambios en las expectativas de compradores e inversionistas y una competencia cada vez más exigente. Estos factores serán determinantes para marcar el rumbo del sector inmobiliario durante 2026.

De acuerdo con un análisis de la proptech The Smart Flat, la capacidad de adaptación a estas nuevas dinámicas será clave para diferenciar a los líderes del mercado de aquellos actores que no logren integrar estas tendencias en sus estrategias.

Helena Verron, directora general de The Smart Flat, advierte que el escenario competitivo actual ya no permite una evolución gradual. En los mercados de mayor valor, la adaptación es urgente y requiere una visión integral que combine tecnología, sostenibilidad y experiencia del usuario.

Regeneración urbana como motor de inversión

Uno de los ejes centrales para el sector es la regeneración urbana a gran escala, que se consolida como una de las principales oportunidades de inversión inmobiliaria en la región.

La saturación de terrenos disponibles en zonas céntricas de grandes ciudades —como Ciudad de México— junto con el incremento acelerado del costo del suelo, ha impulsado la reconversión de edificios obsoletos en activos inmobiliarios de alto valor.

En este contexto, The Smart Flat señala que los profesionales capaces de detectar oportunidades de modernización y de liderar proyectos de transformación integral tendrán una ventaja competitiva significativa. Estos proyectos no solo contemplan remodelaciones arquitectónicas, sino también la incorporación de soluciones sostenibles, eficiencia energética y tecnologías inteligentes.

Ciberseguridad como nuevo atributo inmobiliario

La ciberseguridad y la protección de la información digital emergen como un segundo eje estratégico, especialmente en el segmento de propiedades corporativas y residenciales premium.

En un entorno donde hogares y oficinas están cada vez más conectados, la seguridad digital comienza a valorarse al mismo nivel que las instalaciones eléctricas o hidráulicas. La integración de protocolos de seguridad digital y sistemas de encriptación, aunque aún en una fase incipiente en América Latina, empieza a ganar protagonismo en desarrollos de alto estándar.

“Los asesores inmobiliarios que no comprendan esta nueva realidad podrán ser percibidos como obsoletos. Las propiedades equipadas con protocolos de seguridad digital integrados y sistemas de encriptación, aunque en fase emergente en América Latina, comienzan a incorporarse con mayor frecuencia. Este tipo de protección representará en el futuro próximo un diferencial crucial”, señaló Verron.

Bienestar y salud como valor cuantificable

El tercer eje que gana relevancia es el bienestar del ocupante, respaldado por criterios científicos y tecnologías orientadas a mejorar la salud y la productividad.

Si bien el diseño biofílico y el enfoque wellness aún no se adoptan de forma masiva, el mercado muestra una demanda creciente por viviendas y espacios de trabajo que prioricen la conexión con la naturaleza, la calidad ambiental interior y el confort integral.

En este escenario, certificaciones de bienestar como el WELL Building Standard comienzan a posicionarse como indicadores de valor comparables a cualquier atributo arquitectónico tradicional.

“Estamos en una era donde la salud y la productividad del ocupante se traducen directamente en el precio de la propiedad. Los agentes que logren comunicar estas ventajas tangibles de forma científica venderán más y a mejores precios”, explicó Verron.

Un nuevo modelo de negocio inmobiliario

Para The Smart Flat, estas tendencias impulsadas por la digitalización están redefiniendo el modelo de negocio del sector inmobiliario en América Latina.

Los intermediarios deberán especializarse en ofrecer experiencias residenciales y corporativas más seguras, conectadas y saludables, mientras que los desarrolladores enfrentarán la necesidad de establecer alianzas estratégicas con expertos en sostenibilidad, ciberseguridad y bienestar.

“La competencia en el mercado inmobiliario no será ganada por quienes vean más propiedades, sino por quienes entiendan mejor las megatendencias que están reorganizando las prioridades de los inversionistas y ocupantes en el sector premium”, concluyó la directora general de The Smart Flat.

Fuente: El Economista

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