Mientras que las empresas que se miden y destacan en satisfacción de sus clientes, venden hasta un 40% más.
Comprar una vivienda es, para la mayoría de las personas, la decisión financiera más importante de su vida. Sin embargo, en Latinoamérica, casi la mitad de quienes la tomaron no recomiendan a la empresa donde compraron. Ese número no es una estadística abstracta: es un cliente que no vuelve, que no refiere, y que en el mejor de los casos simplemente se calla.
Para las desarrolladoras, ese silencio tiene un costo enorme (y si habla el problema toma mayores dimensiones). Y durante décadas, nadie lo estuvo midiendo.
“El sector inmobiliario fue durante años uno de los pocos negocios de consumo masivo donde la experiencia del cliente no se medía de forma sistemática”
Eso está cambiando. Y las desarrolladoras que se subieron antes a esta transformación ya están viendo los resultados en su línea de ventas.
El problema que nadie quería ver
Durante años, el mercado inmobiliario operó con una lógica sencilla: construir, vender, entregar. La posventa era un trámite. La satisfacción del comprador, una intuición. La reputación de marca, algo que se gestionaba con publicidad.
Los datos dicen otra cosa.
Según la medición de Best Place to Live® —la plataforma de evaluación y certificación de satisfacción de clientes más grande del sector residencial latinoamericano— el 46% de los compradores de vivienda no recomendaría al desarrollador al que le compró. Casi uno de cada dos clientes.
En un negocio donde la recomendación boca a boca sigue siendo una de las fuentes de leads más eficientes, ese número equivale a dejar dinero sobre la mesa —proyecto tras proyecto.

¿Qué hacen diferente las que venden más?
La respuesta es menos misteriosa de lo que parece: miden. Y después actúan sobre lo que miden.
Las desarrolladoras top de la región que trabajan con Best Place to Live® y superan el estándar de satisfacción no solo obtienen un sello de certificación: acceden a un panel de inteligencia que les muestra, con datos reales de sus propios compradores, exactamente dónde se rompe la experiencia del cliente.
¿El proceso de venta genera confianza? ¿La entrega cumplió las expectativas? ¿El servicio de posventa resuelve o frustra? Cada respuesta es una palanca de rentabilidad.
Los resultados de las empresas que ya recorrieron ese camino son consistentes:
- Venden hasta un 40% más que el mercado en las zonas donde compiten.
- Obtienen hasta un 14% más de precio por metro cuadrado frente a desarrollos similares sin certificación.
- Mejoran su tasa interna de retorno en hasta un 35%.
- Multiplican por 3,4 veces su tasa de recomendación de marca.
La lógica es directa: cuando un comprador tiene una experiencia excepcional, recomienda. Cuando recomienda, el costo de adquisición del siguiente cliente baja. Cuando el costo baja y el precio sube, el margen crece.
México y Centroamérica: el momento de entrar
En mercados maduros como Chile y Perú, la certificación Best Place to Live® ya es un estándar reconocido por compradores, inversores y el sector financiero. En México, el proceso comenzó — y las primeras desarrolladoras que se certificaron ya están cosechando ventaja com
Hoy son 5 las desarrolladoras que han alcanzado la certificación en México, como Grupo Sadasi, Grupo Ficade, Tierra y Armonía, Simetric, Grupo Urbania y Core Suites, mientras otras se encuentran en proceso de evaluación de sus proyectos.
En Centroamérica el escenario es similar: Nicaragua, Panamá, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Honduras ya forman parte de la red de operación de Best Place to Live®, con desarrolladoras activas en proceso de evaluación y certificación.
En un mercado donde todos ofrecen amenidades similares, financiamiento similar y ubicaciones similares, la experiencia del cliente se está convirtiendo en el único diferenciador real.
Cómo funciona en la práctica
El proceso es simple para la desarrolladora. Best Place to Live® conecta la plataforma directamente a los proyectos en venta o entregados y comienza a capturar el feedback de los compradores reales.
Se evalúan seis dimensiones que cubren todo el ciclo de compra:
- Gestión de venta (desde el primer contacto hasta la firma)
- Proceso de entrega
- Posventa
- Calidad de la vivienda
- El proyecto y sus áreas comunes
- Satisfacción general del cliente
Si la empresa supera el estándar de satisfacción del mercado en ese año, obtiene la certificación Best Place to Live® — un sello con vigencia de dos años que puede usar en todas sus comunicaciones comerciales.
Pero el valor real no es el sello. Es el panel de inteligencia que la desarrolladora obtiene durante todo el proceso: datos accionables, benchmarks contra el mercado, y una hoja de ruta clara para mejorar la rentabilidad del negocio.
82 desarrolladoras ya tomaron la delantera
A la fecha, Best Place to Live® opera en 12 países de Latinoamérica — Chile, Perú, Colombia, México, Ecuador, Panamá, Argentina, Paraguay, Bolivia, Costa Rica, Guatemala y Nicaragua — y ya cuenta con 82 desarrolladoras certificadas en la región.
Cada año, la Ceremonia Anual de Certificación se convierte en uno de los eventos más esperados del sector inmobiliario de cada país: el momento en que las mejores desarrolladoras reciben su reconocimiento público y se diferencian frente a compradores, inversores y el mercado en general.
En Perú, en 2025, 30 empresas obtuvieron la certificación — un 50% más que el año anterior y hoy ese número creció a 36. El crecimiento regional año a año es del 30%.
La tendencia es clara: lo que hoy es una ventaja competitiva para las primeras que se certifiquen en México y Centroamérica, en pocos años será simplemente la expectativa del mercado.
¿Tu desarrolladora ya está midiendo la experiencia de sus clientes?
Conoce el proceso de certificación y comienza a convertir la satisfacción de tus clientes en resultados comerciales.

Best Place to Live® estará presente en el PropTech Latam Summit Week — Ciudad de México.
Agendá una reunión en el evento: www.bestplacetolive.com



