En un escenario de cambio climático acelerado, la adaptación energética se consolida como un eje estratégico para el Real Estate y la construcción sostenible en Latinoamérica. Más que una tendencia, se trata de una transformación estructural que redefine la competitividad del sector inmobiliario, integrando innovación tecnológica, eficiencia energética y resiliencia urbana.
La energía se ha convertido en un factor clave en el diseño, operación y valorización de los activos inmobiliarios. Desde la climatización hasta la elección de materiales y sistemas constructivos, cada decisión impacta directamente en el desempeño ambiental, los costos operativos y el valor a largo plazo de los proyectos.
Una brecha de inversión que abre oportunidades
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los países en desarrollo requerirán entre 310 mil y 365 mil millones de dólares anuales hacia 2035 para financiar medidas de adaptación climática. Esta cifra representa entre 12 y 14 veces los flujos actuales de inversión.
Este escenario plantea una oportunidad estratégica para el ecosistema PropTech y el sector construcción: canalizar capital hacia edificios eficientes, tecnologías energéticas limpias y soluciones innovadoras que reduzcan la vulnerabilidad urbana.
La adaptación ya está en marcha. Solo en 2024 se implementaron más de 1,600 acciones vinculadas a adaptación climática, muchas de ellas relacionadas con infraestructura, gestión del agua, biodiversidad y eficiencia energética en edificaciones.

Edificios en el centro de la transición energética
El sector inmobiliario es determinante en esta transformación. Los edificios concentran cerca del 30% de la demanda energética global y, en el ámbito residencial, alrededor del 70% del consumo se destina a climatización.
Esto convierte a la eficiencia energética en una de las estrategias más costo-efectivas dentro del Real Estate. Mejor aislamiento térmico, modernización de sistemas y adopción de equipos de alto rendimiento pueden transformar significativamente el consumo energético urbano.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que los usuarios de sistemas de aire acondicionado eficientes pueden reducir hasta 30% sus costos energéticos, demostrando que sostenibilidad y rentabilidad pueden avanzar en conjunto.
Regulación, innovación y resiliencia
El impulso también proviene del ámbito normativo. En 2025 se implementaron más de 250 nuevas políticas de eficiencia energética en países que concentran el 85% de la demanda mundial de energía, reforzando el avance hacia economías bajas en carbono.
A su vez, la generación renovable alcanzó un punto de inflexión al convertirse en la principal fuente de electricidad a nivel mundial, consolidando la transición energética como una realidad.
En paralelo, la innovación tecnológica aplicada a la construcción —incluyendo tecnologías biobasadas y materiales de menor huella ambiental— amplía el abanico de soluciones para desarrollar proyectos más resilientes, eficientes y alineados con los nuevos estándares ESG.
La eficiencia energética como activo estratégico
La adaptación energética no se limita a incorporar paneles solares. Implica repensar el diseño arquitectónico, la envolvente térmica, la ventilación natural, la gestión inteligente del consumo y la selección de materiales.
En un contexto de mayor presión regulatoria y climática, la eficiencia energética se posiciona como un activo estratégico para desarrolladores, inversionistas y operadores inmobiliarios. No solo reduce riesgos y costos, sino que fortalece el valor de los activos en el largo plazo.
En la intersección entre innovación tecnológica, construcción sostenible y energía se está definiendo la nueva competitividad del sector inmobiliario en Latinoamérica. La transición ya no es futura: está en marcha.
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Fuente: Real Estate Market



