El capital emprendedor argentino atraviesa una etapa de transformación. Con una impronta cada vez más federal y un foco que se expande desde el fintech hacia áreas como el deep tech y la biotecnología, el ecosistema de inversión comienza a mostrar señales de madurez. De acuerdo con referentes del sector, 2026 podría marcar un punto de inflexión hacia un crecimiento más sostenido, con impacto no solo local sino también regional.
En la Argentina, el talento emprendedor ya es un activo reconocido y consolidado. Sin embargo, otro componente esencial del ecosistema —el financiamiento— continúa evolucionando. Aunque el sector del capital emprendedor se define a sí mismo como “una industria joven pero con signos de consolidación”, su rol es determinante para el desarrollo de startups y empresas tecnológicas.
El universo inversor abarca desde fondos de private equity, orientados a compañías consolidadas de la economía real con horizontes de salida de entre tres y siete años, hasta el venture capital, enfocado en startups tecnológicas con plazos de inversión que suelen extenderse entre ocho y once años. En conjunto, entre 2020 y 2024 las startups argentinas captaron US$ 2558 millones provenientes de estos actores.
Durante ese período, el ecosistema dio un salto significativo: el 63% de los fondos que integran Arcap (Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla) se constituyeron después de 2020. En la actualidad, la entidad reúne a más de 90 miembros que invirtieron en más de 1300 compañías.
La distribución geográfica de las inversiones también comenzó a diversificarse. Mientras que en 2019 casi ocho de cada diez empresas financiadas se concentraban en Buenos Aires y CABA, en 2024 ese porcentaje descendió al 50,8%. Las provincias ganaron protagonismo, con un 22,8% de los fondos radicados en Mendoza, Córdoba y Santa Fe.
“El ecosistema está viviendo un momento súper interesante. Por un lado, sigue habiendo un talento emprendedor muy destacado, siguen apareciendo nuevas camadas. Y además entusiasma ver que cada vez es más federal ese ecosistema y que están aprovechando muchísimo la experiencia de quienes vinieron antes”, afirma Mariano Mayer, presidente de Arcap y Managing Partner del fondo Newtopia. “Se está pudiendo capitalizar y aprovechar la experiencia de los 25 años anteriores”.

Un mercado que vuelve a equilibrarse
Dentro del venture capital, el mercado parece haber encontrado un punto de estabilidad luego de años marcados por una alta volatilidad. La pandemia impulsó una digitalización acelerada y, combinada con un contexto internacional favorable, convirtió a 2021 en un año excepcional: en la Argentina se concretaron 110 transacciones por un total de US$ 1337 millones.
El escenario cambió drásticamente en los años siguientes. En 2023 se registraron apenas 56 operaciones por US$ 74 millones. No obstante, en 2024 comenzaron a verse señales de recuperación. Según los últimos datos disponibles de Arcap, se contabilizaron 62 rondas de financiamiento por US$ 412 millones, una cifra más alineada con la dinámica histórica del mercado local.
“Creemos que hay un sinceramiento en las valuaciones. Hoy en la Argentina ya se estableció un piso en US$400 millones y, por lo que estamos viendo, este año vamos a cerrar un poco por encima de ese número”, explica Fernando Páez Solchaga, Executive Director de Arcap. A nivel regional, el comportamiento fue similar: “Es una industria que está muy ligada a la tasa de interés. En 2021, hubo unos US$ 16.000 millones invertidos en startups en Latinoamérica… el año pasado fueron unos US$ 4000 millones”.
En ese contexto, 2024 tuvo como protagonista a Ualá, cuya Serie E de US$ 300 millones fue la operación más grande del año y consolidó al fintech como el vertical dominante. Las rondas de Pomelo (US$ 40 millones) y Tapi (US$ 22 millones) reforzaron esta tendencia, mientras que el sector biotech sorprendió por la cantidad de rondas ejecutadas, evidenciando una diversificación del capital hacia nuevas fronteras tecnológicas.
Durante 2025, el ritmo continuó con montos más moderados. Se destacaron la Serie B de Lemon por US$ 20 millones, junto con los casos de Unblock (US$13,5 millones), Takenos (US$ 5 millones) y Darwin AI (US$ 4,5 millones).
“El ecosistema está en un muy buen lugar y va a seguir progresando. Es como un motor que ya está en marcha”, sostiene Nicolás Szekasy, cofundador y Managing Partner de Kaszek, uno de los fondos más relevantes de la región, con más de US$3000 millones bajo gestión y más de 140 compañías invertidas.
Desde una mirada cultural, el cambio parece irreversible. “Hoy los jóvenes de alto potencial están más interesados en empezar una compañía o sumarse a una startup que en entrar a un trabajo corporativo…”, agrega Szekasy, al describir un círculo virtuoso entre oportunidades, talento emprendedor y capital disponible en América Latina.
Ajustes, aprendizajes y nuevos desafíos
Mayer describe el momento actual como una “transición post-corrección”, luego de las valuaciones extraordinarias observadas en 2021. Esa etapa dejó aprendizajes relevantes. “Creemos que el interés sigue presente… Hoy esa atención puede haber bajado, pero el interés por América Latina sigue estando”.
En la región, la participación de inversores institucionales continúa siendo limitada, y gran parte del capital proviene de organismos multilaterales y family offices. Estas últimas suelen estar más expuestas a los vaivenes políticos y económicos, lo que en contextos de crisis las lleva a adoptar posturas más conservadoras.
Aun así, el ecosistema demostró resiliencia. “Sigue habiendo inversión, sigue habiendo fondos y compañías muy buenas que están levantando capital…”, señala Mayer, quien destaca la necesidad de seguir impulsando una cultura de inversión de largo plazo.
La corrección posterior a 2021 fue global. “Una compañía que necesitaba US$10 millones terminaba levantando US$30 millones…”, analiza Szekasy, quien remarca que el reequilibrio observado desde 2023 devolvió disciplina al mercado. “Hoy volvieron a estar en el lugar en el que tienen que estar”.
Con más jugadores activos, los fondos enfrentan nuevos retos. “Hoy… es un mercado del emprendedor”, explica Marta Cruz, cofundadora y general partner de NXTP Ventures, al destacar que ahora son las startups las que eligen a los inversores.

La falta de liquidez sigue siendo un desafío, aunque comienzan a aparecer alternativas en el mercado secundario. “Lo ideal es que lleguen los exits…”, comenta Diego González Bravo, cofundador y Managing Partner de Draper Cygnus, quien remarca que el crecimiento debe ser gradual y sostenible.
Tecnología de frontera y mirada a futuro
El interés por tecnologías de frontera gana terreno. “Hoy te escucha todo el mundo, todos quieren tener algo de Deeptech en su portafolio”, afirma González Bravo. En paralelo, la inteligencia artificial atraviesa a todos los sectores. “Es una oportunidad parecida a la del año 98-99…”, compara Szekasy, al señalar que el desafío está en distinguir la señal del ruido.
“Creo que 2026 va a ser un año de crecimiento acelerado…”, anticipa Ricardo Schulte, Investment Officer de Shefa, fondo creado en 2023 como brazo inversor de IRSA. Su estrategia se basa en conocer en profundidad a los emprendedores y diseñar acuerdos a medida, priorizando la lectura fina del contexto.

Más allá de los sectores, las tendencias apuntan a tecnologías transversales. “Vamos a seguir fuertemente con todo lo que es la aplicación de la IA…”, indica Cruz, quien también observa oportunidades en tokenización de activos y computación cuántica.
Los fondos coinciden en que se aproxima una nueva generación de unicornios en la región. “Pronto surgirán los unicornios deeptech…”, proyecta González Bravo, mientras que el biotech también aparece como un sector con potencial.
Con este panorama, el optimismo hacia 2026 se impone. “Creo que 2026 debería cristalizar muchos crecimientos…”, concluye Schulte, destacando que, tanto cuando la Argentina pasa desapercibida como cuando vuelve a estar en foco, el ecosistema encuentra la forma de generar oportunidades.
Por Eugenia Iglesias
Fuente: La Nación



