Marcela Rivera, Country Manager de Doorman en Colombia, analiza cómo la portería remota fortalece el cuidado de las copropiedades y ayuda a controlar los costos de operación.
El desafío de cuidar los edificios y controlar los costos
Las copropiedades en Colombia enfrentan una doble exigencia: los residentes esperan mayor control sobre el ingreso de visitantes, domiciliarios y proveedores, mientras que las administraciones deben contener los costos de operación. Para Marcela Rivera, Country Manager de Doorman en Colombia, el desafío consiste en fortalecer el cuidado del edificio sin que la cuota de administración aumente cada año por el mismo servicio.
La continuidad de la portería también ocupa un lugar central en esa discusión. Los relevos, las ausencias y la supervisión durante la noche pueden dificultar la gestión cotidiana. Al mismo tiempo, las administraciones necesitan información clara sobre lo que ocurre en los accesos para responder ante los residentes y tomar decisiones.

Cómo funciona la portería remota de Doorman
Doorman propone un modelo de portería remota que conecta cámaras, videoporteros, sensores y sistemas de control de accesos con un centro de operaciones disponible las 24 horas. Más de 430 edificios en Perú, Chile y Colombia ya operan con su solución.
En ese centro trabajan operadores que atienden a los visitantes, verifican el ingreso de domiciliarios y proveedores, gestionan los accesos de los residentes y supervisan el parqueadero. La tecnología y la inteligencia artificial apoyan esas tareas mediante alertas ante movimientos inusuales o puertas que quedan abiertas. «No reemplazamos el criterio humano con una máquina. Le damos al operador más ojos y más herramientas», explica Rivera.
El modelo también acompaña el trabajo administrativo. Cuando el consejo o la administración lo solicitan, Doorman entrega reportes de lo ocurrido en los accesos, lo que permite dar seguimiento a cada situación y sustentar la información que se presenta ante los copropietarios.
A eso se suma la continuidad del servicio. El centro de operaciones siempre tiene un operador de turno disponible, de modo que la copropiedad no depende de relevos, ausencias ni reemplazos de último momento. Doorman instala y mantiene los equipos, y su atención permanece activa las 24 horas tanto para los residentes como para la administración.
En materia de costos, la empresa estima que un puesto de portería tradicional disponible las 24 horas puede costar cerca de COP 240 millones al año. De acuerdo con sus cálculos, una copropiedad podría ahorrar hasta COP 120 millones anuales con portería remota. Doorman aclara que esta comparación se limita al puesto de portería y control de accesos y toma como referencia las tarifas de Supervigilancia de 2026; el ahorro efectivo dependerá de las condiciones de cada edificio.
Lo que dejó REInn Bogotá 2026
Tras participar como Sponsor Gold de REInn Bogotá 2026, Doorman identificó un interés creciente por incorporar tecnología con criterios claros de implementación. Según Rivera, administradores, constructoras y consejos de administración comparten una preocupación: controlar los costos sin reducir el estándar de cuidado que esperan los residentes.

La compañía observa tres tendencias en el mercado colombiano: constructoras que consideran la tecnología desde el diseño de sus proyectos, administraciones que buscan datos para respaldar sus decisiones y residentes dispuestos a usar servicios digitales cuando cuentan con atención humana. Para Doorman, estas señales refuerzan la oportunidad de desarrollar soluciones que integren tecnología, operación y respuesta a las necesidades de cada copropiedad.
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